Revista CSDI / Tercera edición - agosto 2023
“Una luz a las naciones”
Reseña al libro de Michael Goheen
- Julio 31, 2023

En “Una luz a las naciones”, el Dr. Michael Goheen nos muestra la identidad misional de la iglesia, al trazarnos el papel que el pueblo de Dios está llamado a desempeñar en la historia bíblica. También nos describe la misión como el rol y la identidad de la iglesia en el contexto de la historia bíblica.

Asimismo, examina los fundamentos bíblicos y teológicos de la eclesiología misional, mostrando que la identidad de la iglesia solo se puede entender cuando su tarea se articula en el contexto de toda la historia bíblica.

Pbro. David Vásquez Guerra
Trabaja en el equipo plantador de la Congregación Presbiteriana de Limache, Presbiterio Quinta región. Actualmente cursa la Maestría en Teología Misional de la Facultad de Teología Reformada de Chile.

“Una luz a las naciones” no pretende ser un manual pragmático con estrategias pastorales para transformar una iglesia en misional, sino un trabajo teológico narrativo y escritural, que debate con nuestra identidad bíblica, y con nuestro rol desde su contexto histórico original.  

De tal manera que el Dr. Michael Goheen nos ayuda a dar a la eclesiología el lugar que le corresponde, combinando teología sistemática y teología bíblica a partir de su vasta experiencia pastoral. Su perspectiva orgánica de la iglesia, sin despreciar su naturaleza institucional, es algo que todo reformado debe saber atesorar. La eclesiología es muy importante, y debe ser más enfatizada en la formación de nuestros miembros y líderes, sobre todo en estos tiempos donde existe una abundante migración de hermanos que vienen desde otras tradiciones hacia el mundo reformado. Nuestra eclesiología no empieza sólo en el Nuevo Testamento, porque de hecho una identidad y rol misional siempre ha estado en el plan de Dios para su pueblo.

Portada luz a las naciones
Goheen, Michael W. Una luz a las naciones: La iglesia misional y el relato bíblico. Tampa, Florida: Editorial Doulos, 2018.

El énfasis del Dr. Goheen está en la continuidad fundamental entre el Antiguo y Nuevo Testamento, lo que hace de este libro una buena herramienta para que las iglesias reformadas moldeen la hermenéutica de hermanos que vienen de contextos dispensacionalistas.
Goheen es claro al demostrar que Dios tiene un solo pueblo, Israel es el Pueblo de Dios del Antiguo Testamento, y la iglesia es la continuidad de Israel, el Israel renovado que reúne a judíos y gentiles. Eso hace del Antiguo Testamento nuestra historia también.

Por otro lado, la iglesia es el pueblo que ha experimentado la salvación del reino prometida para el fin de los tiempos. Con la muerte de Jesús se ha puesto fin a la edad pasada y se ha inaugurado la edad venidera; y con el Espíritu Santo, que nos ha sido conferido, se le ha dado al pueblo de Dios un anticipo de la renovación de la vida humana y de la creación renovada que se avecina al final de la historia. 

«Para el Dr. Michael Goheen misión es toda la iglesia, llevando todo el evangelio desde toda la Escritura, al todo de la persona en todo el mundo. “Misional” describe no una actividad específica de la iglesia, sino la misma esencia e identidad de la iglesia».

De tal manera, que la Iglesia es la comunidad que entrega verdaderamente las buenas noticias, y las vive. La historia de la que somos parte no es un relato escapista. El evangelio no es un anuncio escapista, sino la noticia de que Jesús, el Mesías prometido, vino a restaurar toda la Creación y toda la vida humana bajo el gobierno del Soberano Dios.

El autor destaca que Jesús no es simplemente un Salvador personal, confrontando el individualismo de la cultura occidental y los dualismos evangélicos. Él es Creador, Señor de la historia, Redentor de todas las cosas y el Juez final. Cristo no es sólo el Señor del individuo, es Señor del Cosmos. En su ministerio terrenal Jesús proclamó el evangelio del reino. Ese evangelio no es un mensaje que se pueda ser encajonado en una pequeña y privada esfera religiosa, ética o teológica de la vida. No se trata de una salvación ajena, “de otro mundo” y sólo futura. Las ideologías del humanismo han moldeado nuestra cultura, y la iglesia se ha acomodado a ese molde. Nos hemos sometido a entender el evangelio de una forma truncada, cautivo culturalmente. Hemos sometido las buenas noticias del Reino de Dios a un rincón, como si fueran parte de la sección de religión y espiritualidad del periódico, cuando debería ser la noticia de portada. Predicar un evangelio que disminuye a la persona de Jesucristo o sus afirmaciones todo-abarcantes, cortan la raíz que nutre un encuentro misionero entre la historia cultural dominante y las afirmaciones del evangelio (que son totales, exhaustivas e integrales). 

La directa confrontación de Goheen hacia la cultura de consumo, también es muy relevante para la iglesia chilena. Cuando la iglesia asume el papel que le ha sido asignado dentro de una cultura de consumo y se deja moldear por esa historia, se convierte en mera vendedora de bienes y servicios religiosos. Incluso, nuestra proclamación del evangelio puede ser absorbida por el espíritu consumista. Esto pone en riesgo la vida de la iglesia y la educación teológica, al transformarlos en bienes de consumo, en vez, de lo que son: una costosa inversión para la misión que demanda sacrificios, con frutos muchas veces no cuantitativos.

Para el Dr. Michael Goheen misión es toda la iglesia, llevando todo el evangelio desde toda la Escritura, al todo de la persona en todo el mundo. “Misional” entonces describe no una actividad específica de la iglesia, sino la misma esencia e identidad de la iglesia. La misión es un asunto de eclesiología, a medida que la iglesia moldea su identidad conforme al llamado de Dios, asume su papel en la historia de Dios en el contexto de su cultura, y participa en la misión de Dios al mundo.

«“Una luz a las naciones” puede ser una herramienta para la transformación de la mentalidad de la iglesia, desde una visión hacia adentro a una visión hacia afuera. Nos hace conscientes de que la iglesia es la vanguardia de la nueva humanidad, cumpliendo el mandato de Gen. 1:28.»

El gran desafío es saber si es que iglesias institucionales e históricas como nuestra IPCh pueden adquirir el color misional que “Una luz a las naciones” propone. Creo que en el testimonio del trabajo pastoral del Dr. Goheen vemos la dramática transformación y crecimiento en congregaciones establecidas, que adquirieron cada vez más una identidad misional mediante la obra del Espíritu. Este libro fluye no sólo de la academia, sino también de su amplia experiencia pastoral y su trabajo con líderes de iglesias reformadas. Y en medio de estas congregaciones el evangelio volvió a tomar vida y floreció, en las comunidades, una pasión renovada por la misión. 

A los presbiterianos chilenos, el Dr. Goheen nos desafía a dar pasos concretos en una dirección misional. Esto arraigará nuestras vidas más profundamente en la cruz y la resurrección, y nos hará clamar por la obra de poder del Espíritu. Su invitación es urgente; tanto para ministros y presbíteros, como para estudiantes de teología y líderes de iglesias. 

Este libro es una excelente herramienta en la instrucción de grupos base para plantaciones, equipos de revitalización de iglesias, y para la formación de equipos de líderes en iglesias que desean ser fieles al llamado misional del pueblo de Dios. Para quien tiene poco tiempo, la lectura del capítulo 1, 8 y 9 contienen lo esencial.

“Una luz a las naciones” puede ser una herramienta para la transformación de la mentalidad de la iglesia, desde una visión hacia adentro a una visión hacia afuera. Nos hace conscientes de que la iglesia es la vanguardia de la nueva humanidad, cumpliendo el mandato de Gen. 1:28 llenando la tierra de la gloria de Dios, haciendo conocidas las buenas noticias del reino de Dios con sus palabras, obras y vida, reuniendo a las naciones hasta que Jesús vuelva. Como anticipo del reino en su vida comunitaria, como instrumento del reino en sus palabras y obras, la iglesia es un signo del reino venidero. Porque el ser testigos de Jesús, hasta lo último de la tierra, no es sólo nuestra tarea, es nuestra identidad.

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