Mujeres Presbiterio Centro Sur: “Arraigadas en Cristo”

Tal como se acordó al finalizar la primera Reunión Presbiterial de julio pasado, el Departamento Femenino de la Iglesia “Divino Salvador” (Rancagua) se encargaría de organizar y convocar a las hermanas del Presbiterio Centro Sur a la segunda reunión. Y así se hizo el sábado pasado -1 de agosto. Y por Gracia de Dios hubo edificación y crecimiento.

Tras los saludos y la alegría de verse, al menos digitalmente a través de la plataforma-, las hermanas alabaron al Señor y escucharon el mensaje que Maribel Henríquez, Directora del Departamento Femenino de la 1° Iglesia de Rancagua “Divino Salvador”, preparó para la ocasión. Y para ello,  dio lectura a la Carta de Colosenses, capítulo 2, versículos del 6 al 10.

En su meditación llamó y motivó a las hermanas a cultivar una vida arraigada en Cristo. ” Debemos apreciar la Gracia de Dios, la Salvación que se nos ha regalado, tenemos que andar con gratitud y humildad”, señaló en el contexto del versículo 6.

Ante las influencias de los pensamientos que imperan hoy en la sociedad, la hermana llamó a centrar los corazones en Cristo. ” Fijemos nuestra felicidad en Cristo. No busquemos en el mundo lo que no tenemos.  Tenemos que buscar a Cristo, porque en Él reside el privilegio de la Salvación y la plenitud de Dios”. 

Después el asesor pastoral del Departamento Presbiterial, Reverendo Christian Contador, entregó un mensaje edificador a las participantes. ” Si hay algo que podemos sacar en limpio de esta pandemia es que la alabanza y la adoración parte en casa. La familia que adora al Señor permanece fiel”.

Y agregó: “Espero que este tiempo nos haya remecido, hermanas queridas,  y que entendamos que el camino del Señor es difícil , pero es el único que lleva a la vida eterna”. 

En el último segmento de la reunión se escuchó el testimonio de la hermana Alejandra Soto, quien contó su experiencia con el coronavirus. “Nos enfermamos gravemente mi esposo y yo, mis hijos levemente. Fueron momentos oscuros. Pero aún así clamaba a Dios por misericordia. Hoy puedo decir que el Señor nos sustentó y que Él se glorificó en nuestra debilidad”.

Damos gracias a Dios, porque ha dado la perseverancia a nuestras hermanas para reunirse y edificarse con la Palabra. A seguir perseverando.

 

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